La primera Passivhaus de Cantabria

Reportaje en El Diario Montañés

El día 30 de julio de 2017 se publicó en El Diario Montañés un reportaje sobre la vivienda que estamos construyendo en Guriezo, por tratarse de la primera en trámites de conseguir la certificación Passivhaus de Cantabria.

La vivienda se encuentra actualmente en la fase final de su construcción y, en el momento que se realizó el reportaje se había ejecutado ya la estructura en su totalidad y se estaba colocando el aislamiento, con lo que podía verse ya bastante bien el volumen que finalmente presentará. Se trata de un importante hito en la arquitectura de Cantabria ya que, al contrario que otras comunidades (como Navarra, Euskadi o Asturias) actualmente no cuenta con ninguna vivienda con el prestigioso certificado “Passivhaus”.

A raíz del reportaje publicado en El Diario Montañés, se ha producido una pequeña controversia sobre si se trataba o no de la primera “Passivhaus” de Cantabria, lo cual denota el interés que ha despertado el tema y de lo cual deberíamos congratularnos todos los que profesionalmente nos dedicamos a este tipo de construcciones. No obstante, me gustaría aclarar este extremo para tratar de poner fin a esta disquisición:

Habría que decir en primer lugar que no debe confundirse el término “Passivhaus” con el calificativo genérico de “casa pasiva”, aunque “Passivhaus” signifique literalmete “casa pasiva” en Alemán. “Passivhaus” es un certificado de calidad que expide el “Passivhaus Institute”, garantizando que las construcciones a las que se otorga este “sello” tienen unas condiciones determinadas que hacen que su consumo energético sea casi nulo. Concretamente, se limita la demanda de energía a 15kWh/m²año (tanto para calefacción como para refrigeración), la estanqueidad al aire a 0,6 renovaciones por hora (con una presión/depresión de 50 Pascales) y la energía primaria total demandada a 120kW/m²año. Todas estas condiciones son minuciosamente comprobadas por un certificador acreditado por el “Passivhaus Institute”, e incluso se realiza un test de hermeticidad, conocido como “blower door”, por parte de un técnico igualmente certificado y en el que no se pueden superar las renovaciones especificadas.

Se trata por tanto de una auditoría del proyecto y de la ejecución de la obra, por parte de un agente independiente y de contrastado prestigio, lo cual supone que hablar de “Passivhaus” no tenga nada que ver con decir sencillamente que una vivienda es pasiva o diseñada con criterios pasivos, ya que, incluso la “Directiva 2010/31/UE” que obliga a que a partir de 2020 todos los edificios de nueva construcción sean de consumo energético casi nulo, no pone límites de ningún tipo, dejando a los distintos países la personalización de lo que es un “nearly zero-energy building” (NZEB). Ésto hace que cualquiera pueda hablar de “casa pasiva” sin que ello signifique necesariamente nada, ya que no existe una cuantificación definida en ningún criterio de ahorro energético (conviene no fiarse, ya que hoy en día todo el mudo hace “casas pasivas”).

Además, tampoco se puede confundir el certificado “Passivhaus” con el “EnerPHit”, aunque ambos sean expedidos por el “Passivhaus Institute”. Mientras el “Passivhaus” es para viviendas de nueva planta, el “EnerPHit” es para rehabilitaciones y sus exigencias son considerablemente menos restrictivas, debido a la dificultad que entrañan las rehabilitaciones para alcanzar la demanda energética y la hermeticidad que se exigen para las construcciones de nueva planta. Concretamente, la demanda energética podría superar los 60kWh/m²a para “EnerPHit Classic” (frente a los 15 de Passivhaus) y la hermeticidad puede llegar a 1 renovación por hora (frente a las 0,6 de Passivhaus).

Al ser el Passivhaus Institute una entidad privada y no ser obligatorias las certificaciones que otorgan, su razón de ser reside por un lado en la altísima exigencia a las edificaciones que certifican y por otro en la transparencia en sus bases de datos tanto de las edificaciones como de los técnicos y de los sistemas constructivos certificados.

Es muy sencillo para cualquiera comprobar si un técnico está o no certificado por el instituto Passivhaus, ya sea como Técnico de Ejecución (Tradesperson) o como Diseñador (Designer). A continuación dejo el enlace a las bases de datos correspondientes:

http://www.passivehouse-trades.org/mitgliederdatenbank.php

http://www.passivhausplaner.eu/mitgliederdatenbank.php

Y lo más interesante es que también puede accederse a la base de datos de todos los edificios Passivhaus a nivel mundial:

http://www.passivhausprojekte.de/index.php?lang=en

En esta base de datos pueden verse todos los edificios a nivel mundial que se han proyectado con criterios “Passivhaus” y, lo más importante, cuáles están certificados (ya sea como Passivhaus o como EnerPHit) y cuales no. Se trata de un buscador muy sencillo en el que se puede entrar por localización o según otros criterios en la búsqueda avanzada. Si se limita la búsqueda a edificios certificados en Cantabria, podréis comprobar que no aparece ninguno. Como bien dice el reportaje de El Diario Montañés, hoy en día NO HAY NINGUNA PASSIVHAUS CERTIFICADA EN CANTABRIA, siendo además la nuestra de Guriezo la única en proceso de certificación y con toda la documentación de proyecto aprobada por el certificador.

No obstante, se puede hacer una búsqueda genérica, sin limitar a edificios certificados y en Cantabria, además de nuestra vivienda de Guriezo (Casa Rosalía) aparecen otras dos (Casa Centón y Casa Amarilla). Pero basta entrar en los datos de cada una de ellas para comprobar que en ambos casos se trata de REHABILITACIONES y, por lo tanto, no solo no tienen la certificación “Passivhaus” sino que JAMÁS PODRÁN OPTAR A ELLA. Desconozco el motivo por el cual tampoco tienen la certificación “EnerPHit”, siendo construcciones de 2014 y 2016 respectivamente, pero es posible que no cumplan ni siquiera con los criterios exigidos para EnerPHit, o que nunca haya existido la intención de certificarlas.

Esta posible confusión en la base de datos del Passive House Institute se debe a que cualquiera puede poner una vivienda en dicha base de datos, tenga las condiciones energéticas que tenga y el Instituto únicamente hace la distinción de las que están certificadas y las que no, pero cualquier vivienda puede aparecer. Se trata sin duda de una situación que se debería corregir para no inducir a error y que, probablemente, se corregirá cuando el número de viviendas certificadas sea mayor.

En resumen, y como puede comprobarse fácilmente, el reportaje de El Diario Montañés hace honor a la verdad cuando habla de la primera Passivhaus de Cantabria y desde aquí me gustaría felicitar a su autor, Álvaro G. Polavieja, así como al cámara encargado de montar el video, Pablo Bermúdez, por su excelente trabajo.

Video de El Diario Montañés
La primera Passivhaus de Cantabria
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