Cargaderos de madera

Solución estructural para muros de carga

En la construcción con muros de fábrica lo más habitual a lo largo de la historia ha sido resolver los dinteles mediante la utilización de cargaderos de madera.

Los cargaderos de madera cumplen a la perfección con su cometido y aportan un carácter especial, desde el punto de vista estético, a los huecos ejecutados de esta manera.

Hoy en día, sin embargo, es más frecuente la utilización de viguetas pretensadas de hormigón armado (las que se utilizan en los forjados comunes) o vigas metálicas. El comportamiento estructural, cuando el canto disponible de fábrica por encima del dintel no supera la mitad del hueco, es el de una viga ordinaria y, por tanto, cualquiera de estas soluciones es viable. Esta situación es típica en cerramientos de fachada, en los que el forjado del techo se sustenta independientemente.

También puede tratarse el problema como una viga de gran canto de fábrica (cuando el canto disponible de fábrica por encima del dintel supera la mitad de la luz libre del hueco), disponiendo armadura de tendel que resiste las tracciones, mientras que la propia fábrica resiste las compresiones. Esta situación es más frecuente en los muros de carga, junto con ejecuciones de dinteles con sardinel recto o en falso arco (ahora en desuso).

Volviendo a las soluciones con cargadero (viga de dintel), para su cálculo debe considerarse la totalidad de la carga que tiene encima. Como luz, se tomará la distancia entre ejes de machones, sin superar la luz libre del hueco más un canto (ó 1,15 veces la luz libre para dinteles de gran canto). Es posible resolver varios dinteles sucesivos como una viga continua, pasante sobre apoyos (no así si se trata de un dintel de gran canto).

La mayoría de los sistemas constructivos de fábricas más industrializados disponen ya de piezas especiales para la ejecución de dinteles, que permiten mantener la modulación de la fábrica. Se trata de piezas en forma de “U”, que se arman y se hormigonan formando un zuncho. En el caso de la termoarcilla, estas piezas están especialmente diseñadas para que no se produzcan mermas en el comportamiento térmico de la fachada, lo cual se consigue igualmente con cargaderos de madera, cuyo coeficiente de transmisión térmica es reducido.

Lo que es sorprendente es la frecuencia con la que se trata de conseguir la estética de los cargaderos de madera y se resuelve estructuralmente el dintel con otro sistema, de tal forma que es necesario añadir a posteriori un cajón de madera, adosado a modo de prótesis, que resulta más caro, menos duradero y nunca se consigue el aspecto natural que da uno real.

Esta práctica está muy extendida, en ese afán de aportar una estética “rústica”, habiendo incluso surgido todo un mercado de simulaciones en hormigón o en resinas de los cargaderos de madera.
Si se busca la estética de los cargaderos de madera ¿por qué no se hace directamente de madera? Parece difícil justificar otra solución.

Conviene, eso sí, tomar algunas precauciones para asegurar la durabilidad de la madera.

En primer lugar, la entrega a ambos lados nunca debe ser inferior a 10 centímetros ni al canto del propio cargadero (medida válida también para cualquier otro tipo de cargadero).

También es recomendable hacer un corte al cargadero en su arista superior expuesta (a modo de chaflán) de tal forma que el agua no se acumule sobre él y caiga hacia afuera.

Además, debe hacerse un pequeño surco longitudinal en su cara inferior, que sirva de goterón, de tal forma que el agua nunca podrá escurrir hacia el interior del hueco.

Estas precauciones son aún más importantes si se trata de cargaderos de madera laminada, cuyo uso está cada vez más extendido (como en las fotos adjuntas).

Hay que ser conscientes de sus limitaciones a la hora de aplicar tratamientos protectores en profundidad, ya que casi siempre se trata de madera de abeto, que es muy poco impregnable y no puede alcanzar el nivel de protección “NP3” que es el exigido por el Código Técnico para elementos de madera expuestos a una clase de uso 3.2 (muy habitual en cargaderos). Esta clase de uso exige una profundidad de penetración del tratamiento protector de 6mm en la albura de todas las caras de la pieza, lo cual es imposible conseguir con madera de abeto (ni siquiera en autoclave).

Tomando estas medidas constructivas, de gran sencillez, puede alargarse enormemente la vida útil de los cargaderos de madera.

Cargaderos de madera
Cargadero de madera en muro de termoarcilla
Cargaderos de madera
Sección de los cargaderos de madera para evitar acumulaciones de agua
Detalle del cargadero de madera durante el proceso de construcción
Detalle del cargadero de madera ya acabado
Ventanas con cargadero de madera